2007/04/20

Fin del camino.


Ayer hui en busca de una loca con quien hablar, y hay esfuerzos que no llegan a ninguna parte, antes de salir de casa ya había desistido, que queréis que le haga si soy un “flojo”, así que decidí quedarme en casa. Yo recostado en un sofá, embobado mirando al techo, a mi lado una botella de vino caliente medio vacía. De repente, imágenes, recuerdos se clavaban en mi cabeza como cuchillos decididos a acabar conmigo y que al desvanecerse me desgarraban en pedazos, no quiero retrasar más esta angustia, si veo que esto no funciona pues “coño” me anestesio y dejar la mente en blanco es la mejor forma de hacerlo, pero no puedo.
Me gustaría que te quedaras con uno de esos trozos, que lo guardaras y lo llevaras contigo, y así comprendieras como me siento esta noche.
Vuelvo a la realidad. Perdona por el retraso, siéntate, quiero que escuches algo que te he escrito a escondidas.
Mira, mi excusa para decir esto es que a veces exhalo y saco lo peor de mi, pero quiero que sepas que desde mi sofá se encuentra una ventana con las mejores vistas a tu alrededor, aunque a veces viva debajo de un cielo nublado.

Me encuentro con la impresión de solo yo saber de qué coño estoy hablando, pero es que por más que lo intento mi cabeza se pierde.

2007/04/15

Timidez estúpida.


Creo que se ha convertido en una necesidad, me encuentro en un momento en el que necesito poner las cartas boca arriba cada semana para intentar comprenderme. Son pocas las conclusiones, pero sí que dudo de que en la vida lleguemos a conocernos verdaderamente (no os equivoquéis no es lo que pretendo ni mucho menos), por eso debería decir que al menos no tanto como quisiéramos, y menos aún logramos conocer la opinión del resto de las “personas” (las que realmente nos importan) sobre nuestra personalidad.

Lo digo, porque, he descubierto que bastante gente me podría ver como una persona distante, en pocas palabras, como un antipático. (Claro que también he conocido a otras que no ;D); pero el hecho de que algunos me pudieran ver así, no ha hecho otra cosa sino confirmar un duda muy antigua en mí. Nosotros, los tímidos, los que vamos por la vida con la carga de este estúpido defecto, los que como yo al entrar en un recinto lleno de personas, tiene que respirar hondo. Sufrimos una doble condena, por un lado, lo pasamos muy mal, por ejemplo ante el momento de tener que saludar o dirigirnos a alguien, y por otro lado cuando lo hacemos, debido a nuestra timidez, una cosa tan simple como esa acaba confundiéndose con frialdad y antipatía. Creía que la timidez era un defecto que se curaba con la edad, por eso, cuando una chica me hablaba, y yo como respuesta salía corriendo de allí aterrorizado, ya retomando aliento por la carrera me consolaba pensando que más adelante mejoraría, no me engaño algo ha mejorado, al menos ahora me quedo sentado mirando por la “ventanilla del autobús”.

Así que, si alguna vez recibís esa sensación por mi parte, no me lo tengáis en cuenta simplemente es timidez estúpida.