Fin del camino.
Ayer hui en busca de una loca con quien hablar, y hay esfuerzos que no llegan a ninguna parte, antes de salir de casa ya había desistido, que queréis que le haga si soy un “flojo”, así que decidí quedarme en casa. Yo recostado en un sofá, embobado mirando al techo, a mi lado una botella de vino caliente medio vacía. De repente, imágenes, recuerdos se clavaban en mi cabeza como cuchillos decididos a acabar conmigo y que al desvanecerse me desgarraban en pedazos, no quiero retrasar más esta angustia, si veo que esto no funciona pues “coño” me anestesio y dejar la mente en blanco es la mejor forma de hacerlo, pero no puedo.
Me gustaría que te quedaras con uno de esos trozos, que lo guardaras y lo llevaras contigo, y así comprendieras como me siento esta noche.
Vuelvo a la realidad. Perdona por el retraso, siéntate, quiero que escuches algo que te he escrito a escondidas.
Mira, mi excusa para decir esto es que a veces exhalo y saco lo peor de mi, pero quiero que sepas que desde mi sofá se encuentra una ventana con las mejores vistas a tu alrededor, aunque a veces viva debajo de un cielo nublado.
Me encuentro con la impresión de solo yo saber de qué coño estoy hablando, pero es que por más que lo intento mi cabeza se pierde.

